junio2010

El personal ha de estar incentivado, ¿sabe cómo?

Las empresas cada vez son más conscientes del activo que suponen los equipos de trabajo, los ejecutores del fin: los trabajadores.

Y no es ajeno a este aspecto tan importante para sus clientes y suscriptores. Por ello, este consejo merece una atención muy especial.

En primer lugar, como premisa, el personal de una empresa debe llegar a tener tal implicación en los objetivos de la empresa como los propios socios. Y eso pasa por la aplicación de una filosofía en la que quienes deben contribuir de un modo inexcusable son los propios directores o responsables de la empresa.

Identificar las actitudes y aptitudes de los empleados son un paso previo y preciso para la implementación de cambios en las estructuras de equipos que permitan el objetivo: incentivación.

No es ajeno a ninguno de nosotros las políticas de incentivación para lograr equipos que llevan a cabo las grandes empresas, profundas analistas de sus necesidades y conocedoras de lo rentable que supone para ellas el que todos los trabajadores den lo más valioso de sí mismos para la consecución de los objetivos comunes.

Carentes en las pequeñas y medianas empresas de los medios con que cuentan las grandes, se debe recurrir a técnicas que, estandarizadas, se reconocen como óptimas para alcanzar la meta.

Los resultados vendrán si logramos involucrar y hacer comprometer a los empleados en los objetivos que pretendemos. Y en ese sentido vamos a proponernos orientarle.

  1. Seleccionar el personal adecuado para el puesto adecuado. Gente competente en la faceta de negocio que se pretende atender. Contratar personas sin objetividad, sin claridad de las tareas que pretende para el puesto, es un error y una limitación para la productividad de la empresa pues una persona ineficiente, sin tareas definidas, es un lastre, tanto por la desmotivación que le producirá el no estar a la altura como por las carencias que sufrirá hará padecer a la empresa.

  2. Identifique la filosofía de su empresa y hágala saber a los empleados. La comunicación en este aspecto es fundamental: misión, valores, objetivos... Si usted los tiene claro, los trabajadores también deben tenerlos. Piense que usted es quien crea y cree, y por ello apuesta. Transmítalo. Identifíqueles con ello.

  3. Informe de los avances y consecución de objetivos, de lo bueno y de lo malo. La comunicación es interrelación. Que los trabajadores se involucren en todo, que no esté a expensas de comentarios imaginativos que puedan desencadenar crisis. No es preciso hacerlo en grupos: mejor si habla con cada uno. La cercanía y accesibilidad de los mandos es positiva.

  4. Crear un centro de trabajo con buen ambiente transmite confianza e induce al empleado a sentirse mucho más tranquilo en el desempeño de sus labores y a centrarse en sus deberes.

  5. Sistemas de incentivos de toda clase. Quién pueda, económicos. Quién no, personales. Un “gracias, lo has hecho estupendo” dicho por alguien a quien el personal tenga admiración o estima es, en la mayoría de los casos, mucho más importante que cualquier otra cosa. No sea huraño en esas consideraciones.

  6. Cree objetivos negociando conjunta y coherentemente la cantidad de trabajo, tanto en calidad como en cantidad. El trabajador se sentirá obligado no solo por su condición de subordinado sino por su compromiso moral con usted.

  7. Confíe en los trabajadores dándoles atribuciones que les permita ser creativos y que le aporten valor añadido. Muchas veces las cifras globales no permiten ver las particulares y de trabajadores comprometidos salen, muchas veces, propuestas que a usted no se le hubieran ocurrido.

  8. El trabajo en equipo es esencial. El hombre como especie tiende a agruparse y a complementarse en la consecución de objetivos. No desaproveche esa cualidad innata del ser humano.

  9. Potencie las habilidades que descubra en sus colaboradores. A ellos les hará sentirse mucho mejor por moverse en ámbitos que dominan y en los que, por sentirse bien, rendirán más. Y a usted le favorecerá.

  10. No solo dé responsabilidades sino asigne funciones y ayúdeles. Orientar, ayudar, perfeccionar, no es perder su tiempo sino invertirlo bien. No caiga en el error de hacer las cosas usted siempre porque considere que nadie como usted las sabrá hacer. Es falso. Un día de formación puede proporcionarle semanas de dedicar su tiempo a lo verdaderamente indelegable.

Son diez pautas pero podrían ser cien. Lo que debe quedarle como reseñas es que la descentralización de tareas en una empresa pasando a una adecuada organización, es el movimiento previo a la optimización y a la escalabilidad de un negocio.

Nadie debemos ser imprescindibles pero es incuestionable que cada uno debemos y queremos tener la consideración que creemos nos correspondería tener. Y su personal, como usted, también tiene expectativas: no le defraude y verá como el resultado será muy positivo.