agosto2010

Delegar, ¿hay alguien que lo haga igual o mejor que yo?

Define el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española delegar como “dicho de una persona: dar a otra la jurisdicción que tiene por su dignidad u oficio, para que haga sus veces o para conferirle su representación.”

En la terminología empresarial, delegar es hacer participar, es liderar basándose en la confianza y la creencia de que hay personas capaces de tomar iniciativas y asumir responsabilidades.

Delegar no es que otras persona haga el trabajo que uno debe hacer sino confiar a alguien el trabajo que uno no debe o no puede hacer y que ella hará igual o incluso mejor.

Delegar es una forma de liderar, es ocupar un puesto en la jerarquía mediante la distribución de funciones.

Quien delega debe tener una visión global, una macrovisión que permita captar lo esencial. Y debe dejar a sus subordinados y a los especialistas la microvisión para que sean estos, atendiendo a la filosofía establecida en el negocio, la capacidad de pormenorizar y llegar al detalle.

Un líder aunque sea muy capaz no puede hacer todas las cosas. Él está ubicado en una posición que le permite tener una perspectiva general de la empresa pero si se dedica a atender detalles y cosas menores limita la amplitud de su visión.

Para llegar a la conclusión de qué es delegable y que no, hágase estas preguntas:

  • - ¿Que estoy haciendo que no es indispensable que haga yo personalmente?

  • - ¿Qué estoy haciendo yo que otra persona puede o debe hacer?.

Una vez contestadas las preguntas, defina concretamente las respuestas y piense en quién podrá delegar, con clara precisión de atribuciones y responsabilidades delegadas.

Defina con qué criterios evaluará la calidad del trabajo, pero permita que la persona en la que haya confiado actúe sin intromisiones aunque manteniendo un cierto control sobre lo que haga.

No delegar es estancar el crecimiento de un negocio. Lo que puede hacer una persona es eso exactamente: lo que puede hacer una persona. No se engañe.

Las razones para no delegar son, principalmente, dos:

  • Inseguridad. La mayoría de los mandos, empresarios en nuestro caso, consideran que si ellos no controlan todo, el trabajo no tiene éxito.

  • Temor a Perder el Control. Si dan el mando de determinadas áreas, temen perder la autoridad y la capacidad de liderazgo que tienen pues, al soltar las riendas del poder, creen que perderán la autoridad y el respeto, tanto de empleados y proveedores como de clientes, pudiendo ser sustituidos por una persona activa que se le equipare.

  • Falta de confianza en sus empleados, a los que no consideran competentes, lo que no es otra cosa que una deficiente gestión selectiva en el personal o, lo más normal, una incapacidad para instruir y preparar a quienes se les asigna la tarea. Y no es así: los líderes que aprenden a entrenar a otros están un paso por encima de los que están preparados para asumir las tareas de delegación.

  • Por fracasos en delegaciones anteriores. Superar los fracasos es una característica de los buenos líderes. Haber errado, no significa que siempre vaya a ocurrir lo mismo. El líder eficaz toma el error como enseñanza para mejorar.

  • Falta de tiempo. Es una de las excusas para no delegar pero se ha de tener claro que emplear determinado tiempo en aleccionar hará que se vea exponencialmente multiplicado su tiempo disponible para otras tareas indelegables al contar con un colaborador que se ocupe de las cosas que si son delegables.

  • Nadie lo hace como uno mismo. Y puede que sea cierto. Pero si se detiene a analizar su producción, se dará cuenta que hay tareas que le llevan mucho tiempo y por las que logra muy poco. Si el líder quiere realizar cosas que impacten, debe aprender a delegar.

Los beneficios de la delegación son inmediatos:

  • Hacer un alto en el día a día y estudiar en qué se emplea el tiempo, permite definir con precisión las prioridades. Esto ayuda a decidir qué debe realizar como máximo responsable y que pueden hacer las personas que tienen a su cargo. Es un error asumir más responsabilidades que las que se pueden cumplir y esta parada de análisis le permitirá reconocer sus limitaciones.

  • Permite determinar los objetivos. Cualquier subalterno que se mida por resultados, se sentirá mejor juzgado si ha tenido parte al fijar los objetivos y definir los criterios de evaluación. Lograr un compromiso del delegatario a cumplir sus objetivos y reconocerlos como alcanzables, le convierte en parte directa en el desarrollo de la empresa y le implica más.

  • Se desarrollan relaciones interpersonales que contribuyen a la mejora del objetivo común: confianza, apoyo y comunicación abierta dan como resultado ayuda en los momentos en que hay que buscar soluciones. Las técnicas se pueden aprender fácilmente, pero no serán eficaces si se asocian con actitudes autoritarias.

  • Capacita líderes dentro de la organización. Delegar permite desarrollar a otros sus habilidades de liderazgo y el trabajo en grupo permite que todos crezcan por medio de su experiencia

  • La delegación crea una estructura que define responsabilidades y autorizaciones, el rango al cual pertenece y cuantas personas quedan bajo su cargo. Resultado: optimización organizativa.